Solución Nutritiva.
Hay que considerar a la planta como un laboratorio muy complejo que se sostiene y alimenta de la tierra a través de sus raíces, elaborando sus nutrientes en las hojas, ayudada por la luz solar.
En el método hidropónico, la planta debe encontrar las mismas condiciones ambientales de la natu- raleza, y en lo posible facilitar las reacciones químicas en el interior del tejido vegetal.
La germinación, desarrollo, floración, y fructificación de la planta requiere de catorce elementos básicos:
Azufre
Boro
Calcio
Carbono
Cobre
Fósforo
Hidrógeno
Hierro
Magnesio
Manganeso
Nitrógeno
Oxígeno
Potasio
Zinc
Una fórmula sencilla de solución nutriente que contiene seis de los elementos básicos, para cien litros de agua, es la siguiente:
Compuesto Fórmula Cantidad (g)
Nitrato de Calcio Ca (NO3)2 118
Sulfato de Magnesio Mg SO4 49
Fosfato Monopotásico K H2 PO4 29
Otra un poco más complicada (ocho elementos), igualmente para 100 litros de agua:
Compuesto Fórmula Cantidad (g)
Nitrato de Calcio Ca (NO3)2 85
Nitrato de Potasio KNO3 58
Sulfato de Magnesio Mg SO4 42
Fosfato Monopotásico K H2 PO4 14
Se supone que el resto está en estado de impurezas, contenidos en el agua utilizada para la solución y en las sales con que se prepara la misma, ya que se utilizan las de aplicación industrial y no las de pureza de nivel de laboratorio.
Es necesario destacar que no existe una única formula para nutrir los cultivos hidropónicos, la mejor fórmula es la que cada uno ensaye y le resulte aceptable.
Por otra parte, es mucho más sencillo acudir a las tiendas del ramo y adquirir compuestos ya prepa- rados para aplicaciones hidropónicas, los que solo basta disolver en la cantidad de agua indicada; por eso no me extiendo más en este tema, dando infinitas fórmulas de soluciones nutrientes.
La preparación de la solución nutriente no termina acá: se debe controlar el pH de ella antes de alimentar a las plantas.
Es conveniente contar con un pH-meter de bolsillo para hacer dichos controles.
En cuanto a la calidad del agua, como regla general, si el agua que se utilizará es apta para el consumo humano, servirá para el cultivo hidropónico.
También se podrán utilizar aguas con alto contenido de sales, pero habrá que tener en cuenta el tipo de cultivo que se hará, ya que solo algunos de ellos (el tomate, el pepino, la lechuga o los claveles) son más tolerantes.
Habrá que tener muy presente la calidad microbiológica del agua. Si se sospecha que el agua está contaminada, la cloración es el camino más utilizado para su desinfección por su economía y facili- dad de aplicación (hipoclorito de sodio, 2 a 5 partes por millón de Cloro).
Es importante hacer notar que el agua, aún teniendo el pH en un rango normal (6.5 a 8.5), puede contener ciertos iones que en concentraciones superiores a ciertos límites pueden causar problemas de toxicidad a las plantas.
Esta toxicidad, normalmente ocasiona reducción de los rendimientos, crecimiento desuniforme, cam- bios en la morfología de la planta y eventualmente la muerte de la misma.
El grado de daño que se registre dependerá del cultivo, la etapa de crecimiento en que se encuentre, la concentración del ion y del clima. Los iones fitotóxicos más comunes que están presentes en las aguas de riego son: boro (B), cloro (Cl-) y sodio (Na+).
Boro. Los síntomas de toxicidad aparecen generalmente en las hojas más viejas (hojas inferio- res), como manchas amarillas o secas en los bordes y ápices de las hojas, a medida que el boro se acumula, los síntomas se extienden por las áreas intervenales hacia el centro de las hojas. En términos generales, se considera que una concentración de boro en el agua de riego inferior a
0.7 mg/l no presenta restricciones en su uso; entre 0.7 y 3.0 mg/l presenta moderadas restriccio- nes y sobre 3.0 mg/l presenta serias restricciones.
Cloro. Normalmente los daños se manifiestan primero en las puntas de las hojas, lo que es característico de su toxicidad, para luego desplazarse, a medida que progresa la toxicidad, a lo largo de los bordes. Estas quemaduras de hojas cuando son intensas van acompañadas con caída prematura del follaje. En términos generales, se considera que una concentración de cloro en el agua de riego inferior a 140 mg/l no presenta restricciones en su uso; entre 140 y 280 mg/l presenta moderadas restricciones y sobre 280 mg/l presenta serias restricciones.
Sodio. En contraste con los síntomas de toxicidad del cloro, los síntomas típicos del sodio aparecen en forma de quemaduras o necrosis a lo largo de los bordes de las hojas. En términos generales, se considera que una concentración de sodio en el agua de riego inferior a 60 mg/l no presenta restricciones en su uso; entre 60 y 70 mg/l presenta moderadas restricciones y sobre 70 mg/l presenta serias restricciones.
La conductividad eléctrica es ampliamente utilizada para indicar los constituyentes totales que se encuentran ionizados en el agua y está muy relacionada con la concentración total de sales.
Una solución conduce la electricidad tanto mejor cuanto mayor sea su concentración de sales, esta propiedad se aprovecha para medir la salinidad en términos de conductividad eléctrica. La unidad para expresar la conductividad es el milimhos por centímetro (mmhos/cm).
A continuación una breve tabla de valores de conductividad del agua en los que el cultivo alcanza su máximo rendimiento y tolerancia relativa a la salinidad.
Cultivo Conductividad (mmhos/cm) Tolerancia a la salinidad
Betarraga 2.7 Tolerante
Brócoli 1.9 Moderadamente sensible
Tomate 1.7 Moderadamente sensible
Lechuga 0.9 Moderadamente sensible
Cebolla 0.8 Sensible
Zanahoria 0.7 Sensible
Poroto 0.7 Sensible
Apio 1.2 Moderadamente sensible
Espinaca 1.3 Moderadamente sensible
Zapallito Italiano 3.1 Tolerante
Maiz 1.1 Moderadamente sensible
Arroz 2.0 Moderadamente sensible
Trigo 4.0 Tolerante
Cebada 5.3 Tolerante
consejos
Importante: la solución debe ser aireada en forma separada, ya sea mediante una pera para edemas o algún sistema mecánico, como una bomba de aire de acuario.
En este esquema se muestra una disposición muy simple pero con bomba de movimiento de soluciones.
La tubería que recoge la solución está al fondo del reci- piente y tiene perforaciones cada ciertos tramos y además está alojada en un fondo de bote, para permitir el drenaje completo.
En este otro caso, la recirculación se hace succionando di- rectamente desde el contenedor y vaciando en un extremo de éste, dejándola caer de cierta altura para facilitar la airea- ción.
Me parece que esta disposición tiene los elementos básicos, que rápidamente podemos resumir como:
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Contenedor de las plantas y solución
-
Aireador
-
Bomba
Acá se muestra el sistema de irrigación que se hace de cierta dis- tancia con el objeto de airear la solución. Se dibuja también la llave de drenaje en el fondo del contenedor.
También hay disposiciones mucho más complejas, pero siem- pre hablando de aplicaciones caseras, como la que se mues- tra en la figura adjunta, que en forma general tiene las si- guientes caractrísticas:
-
Posee ruedas con el objeto de desplazarla a lugares más favorables de luz y corrientes de aire.
-
Está dotada de bomba para facilitar el movimiento de
soluciones
-
Tiene una bandeja inferior para recibir las soluciones de descarte, o de recirculación
-
Tiene un completo sistema de tutores para sujetar las
plantas desarrolladas
En general, estos sistemas se operan de la forma siguiente:
1.- Llene el contenedor con el medio inerte y mezcle el alimento de plantas con agua, vertiendo la solución lentamente en el medio.
Importante: Antes de mezclar el alimento de plantas en agua, se debe ajustar el pH de ella. La mayoría de las aguas de ciudades tienen un pH de aproximadamente 8.0. El pH correcto para el cultivo es de aproximadamente 6.2 (ver más detalles en la Tabla N° 5). Dos tabletas de aspirina disueltas en 4 litros normalmente llevarán el pH al nivel correcto. También se puede usar vinagre blanco. Añada una cucharada sopera por 4 litros de agua; testee y corrija si es necesario. Esto se debe hacer siempre antes de agregarle el alimento para plantas al agua. Testee el pH nuevamente después de haber añadido los nutrientes al agua.
2.- Use solución suficiente para dar un nivel de hasta 1,5 cm desde la superficie (1,5 cm desde la superficie hacia abajo debe permanecer seca).
3.- Ponga las semillas o las plantitas como desee en el medio inerte, respetando las distancias míni- mas recomendadas entre ellas, por ejemplo, los tomates y las betarragas deben espaciarse unos 25 a 30 cm, para conseguir una óptima iluminación y una buena cabida a las raices.
4.- Permita que la solución drene al balde.
5.- Alimente las plantas 2 ó 3 veces al día, dejando la solución en el medio de 10 a 15 minutos por vez.
6.- Controle el pH cada mañana, corrigiéndolo si es necesario, usando vinagre o aspirina para llevar- lo al nivel correcto. Haga solución nueva una vez a la semana.
7.- En la medida que las plantas y la evaporación gasten la solución, repóngalo con solución de igual proporción que la original.
Algunos de los vegetales y flores que se dan bien en este sistema son tomates, cebolla verde, lechu- gas, pimienta, rabanitos, tulipanes, rosas, coliflor, amarilis, hiedra, y muchos otros.
Cualquier planta que crece en el suelo puede crecer de esta manera, aunque algunas son más adaptables que otras al cultivo hidropónico.
Otra disposición hidropónica u poco más compleja pero muy práctica es la que se consigue mediante tubería de PVC y consiste en el uso de largos tubos plásticos rígidos o canaletas (de 1,5 a 2 m de longitud), como se muestra en la figura adjunta y puede ser instalado en un invernadero o al aire libre.
Se construye un atril en madera robusta de 5 x 10 cm, por ejem- plo, para soportar el peso que adquirirán las plantas en el futuro, y los tubos de 4" de diámetro descansan sobre sus respectivos soportes metálicos. Se abrirán hoyos de 3 a 4 cm de lado (o diá- metro), espaciados por unos 15 cm, los hoyos serán cuadrados o circulares, dependiendo de la herramienta disponible, cautín o taladro.
La tubería que conduce la solución hacia el cultivo puede ser de 1/2" de diámetro y la de retorno de 1" de diámetro, para facilitar el drenaje. Los extremos del tubo de 4" se taparán correctamente con sus respectivas tapas, de forma que no haya filtraciones.
Las tapas del lado por donde se hará acceder la solución nutriente
(lado rojo del dibujo), serán perforadas al diámetro correspondiente, a una distancia de 6 a 8 mm desde el borde interior inferior del tubo; por otra parte, las tapas del lado por donde sale la solución (lado verde del dibujo), se perforarán al diámetro correspondiente a una distancia de unos 15 mm desde el borde interior superior del tubo de 4". Esto permite que la solución nutriente inunde las raíces, desde la parte inferior hasta rebalsar por el otro extremo del tubo.
Importante: Pre-arme todo el sistema sin pegar, para asegurarse que las dimensiones y disposición son las correctas. Una vez asegurado de todos los detalles, preceda con el pegado de los elementos.
Además se necesitará un estanque de recepción de soluciones de unos 90 litros (obviamente que depende del tamaño de la instalación), cerrado, opaco a la luz y de un material atóxico; en general
debe evitarse el uso de materiales metálicos. Este estanque debe estar situado por debajo del nivel del tubo inferior de nuestro sistema y debe poseer un sistema (válvula) para permitir su total drenaje.
La recirculación de soluciones se podrá hacer con una bomba sumergible (si el estanque lo permite) de unos 10 a 15 litros por minuto, nuevamente, dependiendo del tamaño de la instalación. La irriga- ción se controlará con dos relojes timer. Uno controla que la irrigación se haga durante las horas del día (de 7 a 19 horas) y el segundo, anidado con el anterior, permite bombear solución, por ejemplo, 1 minuto, cada 30 minutos; el objetivo es llenar la tubería sin que se produzcan pérdidas de solución por rebalses indebidos, detener la bomba, permitir el drenaje total de la solución y reiniciar el ciclo. Este sistema se recomienda especialmente para frutillas, lechugas y tomates, sin que ello impida el cultivo de otras plantas.
Elemento de Sostén(sustrato).
Es útil mezclar sustratos buscando el complemento de sus ventajas individuales, teniendo en cuenta los aspectos siguientes:
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Retención de humedad
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Permitir buena aireación
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Estable físicamente
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Químicamente inerte
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Biológicamente inerte
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Tener buen drenaje
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Tener capilaridad
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Ser liviano
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Ser de bajo costo
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Estar disponible
Los sustratos más utilizados son los siguientes:
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cascarilla de arroz
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arena, grava
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residuos de hornos y calderas
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piedra pómez
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aserrines y virutas
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ladrillos y tejas molidas (libres de elementos calcáreos o cemento)
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poliestireno expandido (plumavit) (utilizada casi únicamente para aligerar el peso de otros sustratos)
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turba rubia
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vermiculita
Se forman con combinaciones de arena, turba, perlita, pumita y vermiculita. En general la pumita puede sustituir a la perlita. Aquí hay algunos ejemplos:
Mezcla Proporción Utilización
Turba-perlita-arena 2-2-1 plantas en maceta
Turba-perlita 1-1 multiplicación de esquejes
Turba-arena 1-1 esquejes y macetas
Turba-arena 1-3 plantas bancada y cultivos vivero
Turba-vermiculita 1-1 propagación esquejes
Turba-arena 3-1 macetas (azalea-gardenia- camelia)
Vermiculita-perlita 1-1 ligera, propagación esquejes
Turba-pumita-arena 2-2-1 plantas en maceta
Todas ellas deben estar libres de materiales orgánicos y de substancias químicas que puedan ser disueltas por el agua, porque ello indudablemente que alterará la composición de la solución. Si hay dudas respecto a la limpieza de los elementos del sustrato, conviene lavarlos con una solución diluida de ácido sulfúrico (H2SO4) al 1%.
También es posible hacer el cultivo sólo en agua (solución), proporcionándole a la planta el sostén mediante una poliestireno expandido (plumavit), de espe- sor razonable, de acuerdo al peso que tendrán las plantas adultas.
Nunca debe descartar la posibilidad de levantar todo el conjunto con el objeto de inspeccionar las raices. Es una curiosidad personal que no debe dejar se satisfacerse.
Es muy común hacer un cultivo único en una maceta con doble fondo o una dentro de la otra, para que la superior haga el papel de contenedor del sustrato y la inferior sea la que contenga la solución nutriente. Hay diferentes formas de hacer que la solución suba hacia el sustrato, una de ellas es simplemente sumergiendo parte de la maceta superior en la solu- ción contenida en la inferior (debe tener perforado el fondo); se puede ayudar a la capilaridad poniendo huinchas de un género de algodón co- nectando la maceta superior con la inferior o mejor aún, utilizando «me- chas» nuevas de estufas a parafina, como podría se aplicable en el esque- ma adjunto. De este tipo de macetas hay una variedad enorme en las tiendas dedicadas al rubro, así que no es necesario inventar la pólvora esta materia.
En supermercados y tiendas del ramo normalmente tienen bateas o artesas de doble fondo, como la que aquí se mues- tra, que cumplen plenamente con los requisitos iniciales para un cultivo hidropónico con sustrato inerte y alimentación a través del doble fondo del recipiente. Pienso que es una muy buena opción.
Inicio del Cultivo
La semilla es, en potencia, una planta completa que está esperando los estímulos necesarios para iniciar una vida activa. La germinación se produce cuando absorbe suficiente agua para que la corteza exterior se abra y el embrión que está dentro empiece su desarrollo. La luz puede estimular o inhibir la germinación de acuerdo a la variedad de planta. Las semillas respiran durante la germinación, por lo tanto si no existe aire en abundancia se asfixian, por eso hay que tener cuidado con la cantidad de agua que se suministra y con el tipo de medio en el cual se siembra.
En general, para obtener las plántulas para un cultivo hidropónico, no se requiere de condiciones diferentes que para un cultivo tradicional en tierra, porque la nueva raíz se abre camino hacia abajo (geotropismo positivo) para afirmarse en su base de sustentación, y el pequeño tallo crece hacia arriba buscando la luz (geotropismo negativo).
Se pueden obtener desde un almácigo, o sembrarlas directamente en su disposición final.
El almácigo no es más complicado que un pequeño recipiente con arena a la que se le ha agregado solución nutriente, el que se cubre con una malla o paño y sobre él se depositan las semillas.
También, y en forma más simple aún, se puede utilizar un plato con algodón y solución.
Es importante considerar que el almácigo no necesita ni luz ni sol y que debe estar en un lugar abrigado y protegido del viento.
Otro semillero no tan sencillo y ni más pequeño que el anterior se consigue mediante las técnicas que indico a continuación:
1.- Preparar una maceta de plástico, greda o madera lavándola cuidadosamente y rellenándola con tierra de buena calidad, como se indica más adelante
2.- Si es de greda debe remojarla durante 24 horas antes de llenarla con tierra compost, como ya se indicará
3.- Operatoria
3a.- En el método llamado semillero protegido, Ud. coloca un trozo de vidrio sobre la maceta y lo cubre a su vez con un papel manila de envolver color café (marrón). Mantenga la temperatura entre 15° y 21°C y limpie el vidrio diariamente. Tan pronto como las plantas sal- gan a la superficie, retire el papel, pero no el vidrio, expóngalo a la luz pero no a los rayos solares directos y mantenga moderadamente hú- medo.
3b.- En el método del semillero de balcón coloque una bolsa de polietileno transparente sobre una maceta y sujétela con un elástico. Mantenga la temperatura entre 15° y 21°C en un lugar sombreado. Tan pronto como las plantas salgan a la superficie, retire la bolsa de polietileno y traslade la maceta a un lugar iluminado, que puede ser un balcón, don- de no reciba la luz solar directa. La maceta debe ser girada con regulari- dad para obtener plantas rectas y mantenga moderadamente húmedo.
4.- Una vez que las plantas tengan unos 4 cm de altura ya están en condiciones de ser trasplantadas.
Las matitas deben ser tomadas por los citiledones y nunca por el tallo porque es muy delicado.
Mantenga el recipiente a la sombra por dos días después del trasplante.
5.- El acostumbramiento al exterior debe ser paulatino si el clima es agresivo, en caso contrario se puede hacer en forma inmediata.
Ahora bien, si se quiere hacer almacigueras «más complejas», se procede como se describe a conti- nuación, pudiéndose usar depósitos de plumavit adquiridos en las tiendas del ramo, como los que se muestran en las fotografías adjuntas, o simplemente un cajón como se describe más adelante; ambos tienen sus ventajas y desventajas propias, que el cultivador deberá evaluar en cada caso.
La Almaciguera.
Muchas hortalizas no pueden sembrarse directamente en el lugar definitivo de crecimiento, sino que deben sembrarse en almacigueras, lo que se debe a:
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Hay plantas que tienen semillas de tamaño muy pequeño, que si se sembraran directamente podrían quedar muy enterradas o muy juntas, lo que impediría un buen crecimiento.
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Hay plantas muy delicadas en su primer tiempo de crecimiento, que necesitan protección de la lluvia, sol directo y heladas. Esto se consigue más fácilmente al tenerlas juntas en el almaciguero, que se puede tapar, transportar y cuidar en forma especial.
La almaciguera ayuda también a economizar semillas porque es más fácil poner la cantidad necesaria solamente.
Cómo hacer la Almaciguera.
Con un cajón pequeño, no más de 40 x 40 x 15 cm de alto, será suficiente; si no tiene las tablas separadas en el fondo, será nece- sario hacerle agujeros en él, de forma que drene el agua, pero no se salga la tierra.
La tierra que le echará dentro se prepara de la forma siguiente:
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Una parte de arena
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Una parte de tierra, la mejor que tenga
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Una parte de abono orgánico o tierra de hoja
Se mezclan los tres elementos y se hacen pasar por un harnero de 1 cm, para que no queden terrones grandes. Al llenar el cajón, la mezcla debe estar húmeda, pero no barrosa y llénelo poniendo en el fondo, lo que no pasó por el harnero (esto faci- lita el drenaje) y coloque encima la mezcla harneada como se muestra en la figura adjunta.
El Semillero o almácigo.
La siembra del almácigo debe hacerse en línea, lo cual ayuda a ahorrar semillas, controlar mejor las malezas y obtener plantas más vigorosas.
Para hacer las líneas, haga surquitos en la superficie de la tierra con el dedo, un palito o un lápiz, de 1 a 2 cm de profundidad y a una distancia de 5 cm entre ellos.
Ponga las semillas dentro de los surcos, más o menos 1 cm de distancia una de otra y tápelas con poca tierra y apriete suavemente toda la superficie con la mano o una tablilla. Marque claramente cada hilera del almácigo indicando o registrando qué se sembró y su fecha.
Cubra la almaciguera con una delgada capa de aserrín, hojas secas molidas o pasto picado. Riéguela suavemente.
Si cuando al germinar, las plantitas están demasiado cercanas, será necesario sacar algunas y replan- tar en otro lugar o sencillamente descartar.
El tiempo que demora la semilla, desde que se siembra hasta que aparece la planta en la superficie, es variable con la especie y con la temperatura media ambiental. A continuación algunos ejemplos.
Período Aproximado de Germinación
días (a 18°C) días (a 29°C)
Apio 28
Berenjena 18 6
Betarraga 21
Cebolla 13 9
Cebolla 21
Coliflor 9 5
Melón 12 4
Pepino 8 4
Pimiento 20 10
Rabanito 6 4
Repollo 10 5
Tomate 11 5
Si en su almaciguera pasan cuatro semanas y quedan sin asomar algunas plantas, quiere decir que algunas semillas no germinaron y lo más probable que estén muertas, ya sea porque eran viejas o un mal cuidado (falta de riego, por ejemplo).
El Trasplante.
El trasplante consiste en el traslado de las plantas desde la almaciguera al lugar definitivo del cultivo.
Hay que trasplantar cuando las plantas en el almácigo han alcan- zado el desarrollo de cinco hojas en el caso de las acelgas, lechu- gas, escarola y apio, o bien una altura de 8 a 10 cm en el caso de los tomates, repollos y coliflor; y 15 cm en el caso de las cebollas.
El trasplante hay que hacerlo en la tarde o en días nublados, para evitar el exceso de calor. En primavera y verano es importante proteger el trasplante con un sombreadero durante la primera semana.
Cuando haga el trasplante, no riegue el almácigo el día anterior, ni tampoco el mismo día de hacerlo, a fin que la tierra no esté barrosa, sino que húmeda y se suelte con facilidad.
Para sacar las plantitas use una palita o una cuchara sopera, teniendo mucho cuidado de no cortar ni chapodar las raices.
Sumerja las plantas en vaso con solución nutriente y sacúdalas suavemente de modo que desprendan toda la tierra adherida y, evitando el sol sobre las raices, proceda a ponerlas en los agujeros del contenedor definitivo.
Entorno del Cultivo
Desde una perspectiva ecológica y del desarrollo de la civilización, el medio ambiente representa el conjunto de situaciones en las cuales tiene que vivir una criatura.
No significa solamente el habitat: viento, frío, calor, humedad, lagos, ríos o pantanos, sino también factores del nicho como la provisión de alimentos y los enemigos naturales.
El medio ambiente es un sistema multidimensional de interrelaciones complejas en continuo estado de cambio.
La Luz.
La luz es vital para el crecimiento de las plantas, pero no todas necesitan la misma cantidad de luz.
Es conveniente que los cultivos reciban la mayor cantidad de luz posible, especialmente en invierno, por lo que es aconsejable colocarlos cerca de ventanas y en habitaciones pintadas de colores claros.
Si se elige un lugar abierto debe procurarse que no dé el sol a pleno durante todas las horas del día. No hay que olvidar que existen especies
El Aire.
Si bien es cierto que la ventilación es un factor muy importante en estos cultivos, ellos no deben ser expuestos al viento, humo, gases, polvo.
Si el ambiente es muy seco debe humedecerse colocando recipientes con agua o rociando las hojas. El exceso de humedad provocará el desarrollo de enfermedades.
La Temperatura.
La temperatura óptima para las plantas adecuadas para este tipo de cultivos está entre los 15 y 35 grados. El nivel de adaptación de una planta a temperaturas cambiantes varía según la especie.
El Riego.
Los sistemas de riego que se utilizan van desde uno manual con regadera hasta el más avanzado con controladores automáticos de dosificación de nutrientes, pH y programador automático de riego.
Un sistema de riego casero no es necesario complicarlo a tal extremo y sólo se necesitará un estan- que de material inerte y oscuro (si no entra luz, no se desarrollan algas en su interior) para contener las soluciones y un sistema de alimentación hacia el cultivo propiamente tal.
Limpieza y Mantenimiento.
El cultivo hidropónico debe mantenerse libre de polvo y desperdicios vegetales, para evitar enferme- dades y la aparición de insectos.
